Category Archives: Biologia Marina

El “punto caliente” de metano en Estados Unidos es más grande que lo que se esperaba

Según un nuevo estudio de datos satelitales llevado a cabo por científicos de la NASA y de la Universidad de Michigan, un pequeño “punto caliente” ubicado en el sudoeste de Estados Unidos es responsable de la producción de la mayor concentración de metano, un gas de efecto invernadero, que se ha visto sobre Estados Unidos (más que el triple de los cálculos estándar hechos en la Tierra).

El metano es muy eficiente para atrapar el calor en la atmósfera y, al igual que el dióxido de carbono, contribuye al calentamiento global. El “punto caliente”, ubicado cerca de las Cuatro Esquinas, el punto de intersección que comprende Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah, abarca solamente alrededor de 6.500 kilómetros cuadrados (2.500 millas cuadradas), o la mitad del tamaño de Connecticut.

El área de las Cuatro Esquinas (en color rojo) es el “punto caliente” más importante de Estados Unidos respecto de las emisiones de metano. En este mapa se muestra cuánto variaron las emisiones de las concentraciones históricas promedio registradas entre 2003 y 2009 (los colores oscuros están por debajo del promedio; los colores más claros están por encima). Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Michigan

El área de las Cuatro Esquinas (en color rojo) es el “punto caliente” más importante de Estados Unidos respecto de las emisiones de metano. En este mapa se muestra cuánto variaron las emisiones de las concentraciones históricas promedio registradas entre 2003 y 2009 (los colores oscuros están por debajo del promedio; los colores más claros están por encima). Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Michigan

En cada uno de los siete años estudiados en el período 2003-2009, el área liberó alrededor de 0.59 millones de toneladas métricas de metano a la atmósfera. Esto es casi 3,5 veces el cálculo para la misma área registrado en la muy utilizada base de datos llamada Emissions (Emisiones, en idioma español) de la Unión Europea para la Investigación Atmosférica Global (Global Atmospheric Research, en idioma inglés).

En el estudio publicado hoy en línea en la revista Geophysical Research Letters, los investigadores utilizaron observaciones llevadas a cabo por el instrumento denominado Espectrómetro de Exploración de Imágenes de la Absorción para la Cartografía Atmosférica (Scanning Imaging Absorption Spectrometer for Atmospheric Chartography o SCIAMACHY, por su acrónimo en idioma inglés), de la Agencia Espacial Europea.

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En 2014, la cubierta de hielo del mar del Ártico se redujo y alcanzó el sexto nivel más bajo desde 1978

La cubierta de hielo del mar del Ártico continúa su tendencia por debajo del promedio este año ya que el hielo se redujo a su mínimo anual el 17 de septiembre, según informó el Centro Nacional de Datos sobre el Hielo y la Nieve (NSIDC, por su acrónimo en idioma inglés), respaldado por la NASA, en la Universidad de Colorado, en Boulder.

“La cubierta de hielo del mar del Ártico, en 2014, es la más baja que se ha registrado desde el año 1978”, dijo Walter Meier, un científico investigador del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland.

Una animación del alcance del hielo en el mar del Ártico, desde el 21 de marzo hasta el 17 de septiembre, cuando el hielo pareció llegar a su mínimo para este año. En la era de los satélites, es el sexto mínimo más bajo. La Agencia de Exploración Espacial de Japón (Japan Aerospace Exploration Agency, en idioma inglés) aportó los datos.

An animation of daily Arctic sea ice extent in summer 2014, from March 21, 2014 to Sept. 17, 2014 – when the ice appeared to reach it’s minimum extent for the year. It’s the sixth lowest minimum sea ice extent in the satellite era. The data was provided by the Japan Aerospace Exploration Agency from their GCOM-W1 satellite’s AMSR2 instrument.
Credit: NASA Goddard’s Scientific Visualization Studio/Trent Schindler

Durante el verano (boreal) de 2014, el hielo del mar del Ártico volvió a derretirse, reduciendo así su extensión máxima en marzo a un área de cobertura de 5,02 millones de kilómetros cuadrados (1,94 millones de millas cuadradas), según los análisis llevados a cabo por científicos de la NASA y del NSIDC. La extensión mínima de este año es similar a la del año pasado y está por debajo del promedio de 6,22 millones de kilómetros cuadrados (2,40 millones de millas cuadradas) registrado entre 1981 y 2010.
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Los peces desaparecerán de los trópicos

El cambio climático hará que los peces tropicales se extingan o emigren hacia regiones no tan cálidas.

Un estudio reciente elaborado por investigadores de la Universidad de la Columbia Británica pronostica la desaparición de una gran cantidad de peces de los trópicos para 2050. Será una de las consecuencias del cambio climático y tendrá un gran impacto sobre las reservas pesqueras.
En el estudio se analizan las regiones de los mares tropicales en donde se extinguirán los peces locales, pero además en donde se producirá una emigración de otras especies hacia regiones árticas o antárticas en busca de aguas más frías.
Para este estudio usaron los mismos escenarios de cambio climático que el IPCC desarrolló para peces e invertebrados.
En el peor escenario los océanos terrestres se calentarán 3 grados centígrados para finales de siglo. En este caso los peces emigrarán de sus actuales hábitats a un ritmo de 26 km por década
En el mejor de los escenarios la elevación de la temperatura de los mares será de sólo 1 grado y la emigración de los peces será a un ritmo de 15 km por década. Esto es además consistente con lo observado en las últimas décadas.

Blue Linckia Starfish

By Richard Ling (Own work) [GFDL, CC-BY-SA-3.0 or CC-BY-SA-2.5], via Wikimedia Commons

El impacto será más grande en los trópicos según William Cheung (UBC Fisheries Centre), pues en esas regiones la alimentación tiene una gran dependencia de la pesca. Según este experto se producirán grandes pérdidas en las reservas pesqueras de las que viven las comunidades de esas regiones.

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Los océanos ‘recuerdan’ la posición de las capas de agua con mayor abundancia de fitoplancton

Un estudio realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que la capa del océano donde más abunda el fitoplancton, conocida como máximo profundo de clorofila, recuerda su posición y tiende a mantenerla. Estos máximos, que se hallan a una profundidad intermedia de la superficie, se extienden desde el ecuador hasta los polos y son responsables del 25% de la fotosíntesis que tiene lugar en el planeta. El trabajo ha sido publicado en la revista Global Biogeochemical Cycles.

“Se podría decir que hemos descubierto la memoria de los océanos para la estructura biológica más ubicua de nuestro planeta: el máximo profundo de clorofila. Esa memoria es fruto de un delicado equilibrio entre la luz y los nutrientes de las masas de agua en el mar, que sólo se puede explicar si se tiene en cuenta su evolución”, explica el investigador del CSIC Gabriel Navarro, del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía.

Según el estudio, estos resultados ayudan a reinterpretar el ciclo de la vida en el océano y ponen de manifiesto la relevancia de la evolución en la producción vegetal del planeta. “Estas ideas irrumpen en la visión clásica construida durante los últimos 50 años entre la comunidad científica, que había subestimado la importancia de la trayectoria previa para entender el funcionamiento de estas importantes estructuras biológicas y de su papel en los ciclos biogeoquímicos del océano”, añade el investigador Javier Ruiz, también del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía.

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Los peces mesopelágicos cambian los datos: la biomasa de peces en el océano es 10 veces superior a lo estimado

Con un stock estimado hasta ahora en 1.000 millones de toneladas, los peces mesopelágicos dominan la biomasa total de peces en el océano. Sin embargo, un equipo de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que su abundancia podría ser al menos 10 veces superior. Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, se basan en observaciones acústicas llevadas a cabo durante la circunnavegación de la expedición Malaspina.

Los peces mesopelágicos, como los peces linterna (Myctophidae) y los ciclotónidos (Gonostomatidae), viven en la zona de penumbra del océano, entre los 200 y los 1.000 metros de profundidad. Son los vertebrados más numerosos de la biosfera, pero también los grandes desconocidos del océano abierto, ya que existen lagunas en el conocimiento de su biología, ecología, adaptación y biomasa global.

Peces mesopelágicos capturados durante la expedición Malaspina./ CSIC

Peces mesopelágicos capturados durante la expedición Malaspina./ CSIC

Durante las 32.000 millas náuticas que recorrieron durante la circunnavegación, los científicos de Malaspina, un proyecto liderado por el investigador del CSIC Carlos Duarte, tomaron medidas entre los 40°N y los 40°S, desde los 200 a los 1.000 metros de profundidad, durante el día.

“Malaspina nos ha ofrecido una oportunidad única para evaluar el stock de peces mesopelágicos en el océano. Hasta ahora disponíamos sólo de los datos aportados por la pesca de arrastre. Recientemente se ha descubierto que estos peces son capaces de detectar las redes y huir, lo que convierte a la pesca de arrastre en una herramienta sesgada a la hora de contabilizar su biomasa”, explica Duarte.

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Oceano, Clima y Tectónica de placas

GLACIACIONES, CAMBIOS CLIMÁTICOS Y EVIDENCIAS DE LOS MISMOS EN LA HISTORIA DE LA TIERRA

El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Los distintos tipos climáticos y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos factores, siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y por último, las corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en los principales elementos constituyentes del clima que también son cinco: temperatura atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.

Pero existen fluctuaciones considerables en estos elementos a lo largo del tiempo, tanto mayores cuanto mayor sea el período de tiempo considerado. Estas fluctuaciones ocurren tanto en el tiempo como en el espacio. Las fluctuaciones en el tiempo son muy fáciles de comprobar: puede presentarse un año con un verano frío (por ejemplo, el sector del turismo llegó a tener fuertes pérdidas hace unos años en las playas españolas debido a las bajas temperaturas registradas y al consiguiente descenso del número de visitantes, y el invierno del 2009 al 2010 ha sido mucho más frío de lo normal, no solo en España, sino en toda Europa). También las fluctuaciones espaciales son aún más frecuentes y comprobables: los efectos de lluvias muy intensas en la zona intertropical del hemisferio sur en América (inundaciones en el Perú y en el sur del Brasil) se presentaron de manera paralela a lluvias muy escasas en la zona intertropical del Norte de América del Sur (especialmente en Venezuela y otras áreas vecinas).

Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente el clima cuando se trata de procesos de larga duración.

Animación del mapa mundial de la temperatura media mensual del aire de la superficie.
Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra. Las externas también reciben el nombre de forzamientos dado que normalmente actúan de manera sistemática sobre el clima, aunque también las hay aleatorias como es el caso de los impactos de meteoritos (astroblemas). La influencia humana sobre el clima en muchos casos se considera forzamiento externo ya que su influencia es más sistemática que caótica pero también es cierto que el Homo sapiens pertenece a la propia biosfera terrestre pudiéndose considerar también como forzamientos internos según el criterio que se use. En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no sistemáticos o caóticos. Es en este grupo donde se encuentran los factores amplificadores y moderadores que actúan en respuesta a los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no solo hay que tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima será sistemática o caótica. En esto depende mucho la escala de tiempo en la que se observe la variación ya que pueden quedar patrones regulares de baja frecuencia ocultos en variaciones caóticas de alta frecuencia y viceversa. Puede darse el caso de que algunas variaciones caóticas del clima no lo sean en realidad y que sean catalogadas como tales por un desconocimiento de las verdaderas razones causales de las mismas.
1 Causas de los cambios climáticos
1.1 Influencias externas
1.1.1 Variaciones solares
1.1.2 Variaciones orbitales
1.1.3 Impactos de meteoritos
1.2 Influencias internas
1.2.1 La deriva continental
1.2.2 La composición atmosférica
1.2.3 Las corrientes oceánicas
1.2.4 El campo magnético terrestre
1.2.5 Los efectos antropogénicos
1.2.6 Retroalimentaciones y factores moderadores
1.3 Incertidumbre de predicción
2 Cambios climáticos en el pasado
2.1 La paradoja del Sol débil
2.2 El efecto invernadero en el pasado
2.3 El CO2 como regulador del clima
2.4 Aparece la vida en la Tierra
3 Máximo Jurásico
3.1 Las glaciaciones del Pleistoceno
3.2 El mínimo de Maunder
4 El cambio climático actual
4.1 Combustibles fósiles y calentamiento global
4.2 Planteamiento de futuro
4.3 Agricultura
5 Clima de planetas vecinos
6 Materia multidisciplinar
7 Océanos
7.1 El aumento de la temperatura
7.2 Sumideros de carbono y acidificación
7.3 El cierre de la circulación térmica

Una glaciación, o edad de hielo, es un periodo de larga duración en el cual baja la temperatura global del clima de la Tierra, dando como resultado una expansión del hielo continental de los casquetes polares y los glaciares.
¿Qué causa el comienzo de las condiciones glaciares? Dos glaciaciones han sido especialmente dramáticas en la historia de la Tierra: la Tierra Bola de Nieve, que se inició a finales del Proterozoico, hace aproximadamente unos 700 millones de años, y la glaciación wisconsiense o de Würm, acaecida a finales del Pleistoceno. Otra edad glacial de especial impacto en la historia reciente fue la Pequeña Edad de Hielo, que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX.

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La acumulación de ácido sulfhídrico en el fondo marino amenaza las praderas de ‘Posidonia'

pradera de posidonias

La acumulación de ácido sulfhídrico en el fondo marino es uno de los factores que más amenazan la supervivencia de Posidonia oceanica, una especie endémica del Mediterráneo. Así lo ha constatado un equipo con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha estudiado durante ocho años las praderas que forma esta planta en las Islas Baleares. Los resultados, publicados en la revista Global Change Biology, determinan que el aumento de la temperatura máxima de la superficie del mar está relacionado con un mayor estrés de la especie por sulfhídrico.

Según los científicos, el aumento de la temperatura promueve la descomposición de la materia orgánica y, por tanto, la acumulación de ácido en los sedimentos en condiciones de falta de oxígeno. Simultáneamente, el aumento de la temperatura intensifica la respiración de la planta y, por tanto, la capacidad de la planta de mantener los tejidos oxigenados disminuye en condiciones de falta de oxígeno. El sulfhídrico puede entonces penetrar en la planta a través de las raíces y llegar a causar un estrés tóxico y, en algunos casos, la muerte.

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